
Por The 79 Warrior
Rodolfo Guzmán Huerta nació en Tulancingo Hidalgo el 23 de septiembre de 1917 en una familia que estaba predestinada para la lucha libre. Tres de sus hermanos fueron gladiadores y él, desde joven, quiso seguir sus pasos.
Fue así como a los 17 años de edad y tras meses de entrenamiento con su maestro y hermano Miguel Black Guzmán, Rodolfo debuta en 1934 con una misión clara: Dejar de lado que era el menor de sus hermanos gladiadores y hacer una carrera por su cuenta.
Su primer personaje fue “Rudy Guzmán”, pero como lo temía la relación con Black Guzmán le generaba una sombra que no le permitió escalar en las carteleras a pesar de haber logrado contratarse con la Empresa Mexicana de Lucha Libre (Hoy CMLL).
Curiosamente la más grande y misteriosa leyenda comenzó en el mundo del pancracio mostrando su rostro y revelando su nombre.
Sin éxito decide ponerse una máscara y emprenderla como rudo bajo el personaje de “El Hombre Rojo”, mismo que pasó de noche para la afición que no se enganchó con él y pronto perdió las oportunidades que los promotores le brindaron para programarlo.
Buscando dar un giro decido llamarse “El Murciélago Enmascarado” y dejó a la EMLL para contratarse con el promotor del Frontón México. Por aquellos días el Murciélago Velásquez era uno de los más populares luchadores y se inconformó ante la Comisión de Box y Lucha por el nombre, que a su entender, era una copia al suyo y una forma de aprovecharse de su fama. Fue así como ese personaje también murió sin pena ni gloria.
Para entonces ya habían pasado casi ocho años de su debut como Rudy Guzmán y aunado a la muerte de su padre las cosas no iban bien. Debía trabajar como carpintero, pintor y otros oficios para poder mantenerse e incluso poder pagar sus equipos para luchar.
En esa primera década de una titubeante carrera hubo un personaje que resultó trascendental para su futuro, una especie de representante y detector de talento que trabajaba como referee, de nombre Jesús Lomelí y que había recorrido la milla en varias promotorías de la Ciudad de México.
Al verse forzados a tomar un nuevo personaje tras la prohibición hacia “El Murciélago Enmascarado” Lomelí le propuso dos nombres: El Ángel o El Santo. Nombre irónico para un elemento al que veían como un rudo desalmado. Mientras se decidían, otro intento fracasó en su búsqueda del éxito “El Demonio Negro”.
Así, el 26 de julio de 1942, a los 24 años de edad, un luchador con un equipo en plata de poco presupuesto se presentó en la Arena México. Un gran rudo para esa década. El Santo.
