Por The 79 Warrior
Desde temprano sabía que sería un día diferente y que lo recordaría por décadas.
Atlantis se presentó temprano en las oficinas de la Arena México para revisar la logística de lo que sería su día especial. Ayudó a montar la vitrina con fotos de algunos de sus mejores momentos en la lucha libre y con las máscaras de sus más grandes victorias.
El tiempo no alcanzó y quedó pendiente de terminar ese montaje en pleno lobby de la Arena México. Luego, en compañía de amigos, entre ellos Rudeza es Grandeza, emprendió el camino hacia la Basílica de Guadalupe donde lo aguardaban más de un millar de aficionados.
Por la construcción de la Plaza Mariana, Atlantis y su comitiva, debió bajarse en plena Calzada de Guadalupe para ingresar al templo y no llegar tarde, más allá de las 13:00 horas. Desde ese momento, el ídolo de los niños se dio cuenta de la magnitud de su popularidad y del cariño que la gente le profesa.
Una nube de personas lo rodeó desde que ingresó al atrio, más adelante se encontró con sus hijos, y con dificultades pudo acceder hasta las sillas que estaban listas para él y sus dos pequeños.
Durante la misa, los flashes no dejaron de aparecer, cámaras por doquier y algunos curiosos que se toparon con el acontecimiento fueron elementos que en suma con los aficionados llenaron el templo del Tepeyac.
Monseñor Guizar conocía a Atlantis, habló de él, de su carrera, de sus 25 años, y lo puso como ejemplo para las siguientes generaciones, sin importar la actividad que desarrollasen.
En la comunión, el tenor Dante Aguilar cantó a su amigo, lo que hizo más vibrante el momento, después el gladiador se acercó a la Virgen Morena y le ofreció su vida, su familia, su carrera y emprendió el camino de salida.
Nuevamente el tumulto se hizo presente… no faltó quien, en pleno recinto, organizó una porra, el grito de los Guerreros “uh uh uh” y afuera la cosa siguió igual, hasta que regresó al vehículo del CMLL.
Más tarde recibió su placa en la Galería de las Estrellas en la Plaza Comercial que está en Marina Nacional y Circuito Interior. Así transcurrieron las actividades diurnas, del día mágico de una figura que la lucha libre necesita, y a la que justamente, reconoce.
