Por The Wrestler Princess
Es común ver a una figura de traje en las Arenas que dice ser la máxima autoridad del recinto, por representar a la respectiva comisión de Box y Lucha ya sea del Distrito Federal o del Estado en el que la función se desarrolle, sin embargo muchos de estos personajes parecen no saber y/o recordar cuál es la tarea que tienen que desempeñar, en la Arena que están pisando.
Es común ver a una figura de traje en las Arenas que dice ser la máxima autoridad del recinto, por representar a la respectiva comisión de Box y Lucha ya sea del Distrito Federal o del Estado en el que la función se desarrolle, sin embargo muchos de estos personajes parecen no saber y/o recordar cuál es la tarea que tienen que desempeñar, en la Arena que están pisando.
Pero, ¿por qué hablar de ello esta semana? La respuesta radica en que están por avecinarse tres funciones importantes en estos días: Infierno en el Ring por parte del CMLL, TripleMania (obviamente de Triple A) y el festejo de los 45 años de lucha libre en Tlalnepantla a cargo de AULL; por esa sencilla razón.
Habrá que hacer cumplir las reglas y eso depende de los comisionados en turno. Una de las básicas es que la empresa haya contratado un servicio médico que pueda responder ante las emergencias que suelen suceder en el ring, pero no siempre es así. Tal es el caso de la semana pasada en la que Silver King sangró de tal manera y no había un equipo médico que solventara la situación. Vergonzoso resulto, entonces, que Silver recibiera una venda y un cordón para intentar detener el abundante sangrado y cuando la situación empeoró, casi al grado de que Silver ya no luchaba, le arrojaron una playera para quitar el exceso de sangre de su rostro. Ojalá que para la siguiente semana en el festejo del 45 aniversario de la lucha libre en Tlalnepantla no se repita una situación semejante.
Habrá que hacer cumplir las reglas y eso depende de los comisionados en turno. Una de las básicas es que la empresa haya contratado un servicio médico que pueda responder ante las emergencias que suelen suceder en el ring, pero no siempre es así. Tal es el caso de la semana pasada en la que Silver King sangró de tal manera y no había un equipo médico que solventara la situación. Vergonzoso resulto, entonces, que Silver recibiera una venda y un cordón para intentar detener el abundante sangrado y cuando la situación empeoró, casi al grado de que Silver ya no luchaba, le arrojaron una playera para quitar el exceso de sangre de su rostro. Ojalá que para la siguiente semana en el festejo del 45 aniversario de la lucha libre en Tlalnepantla no se repita una situación semejante.
Otro punto que resalta el papel de la Comisión y su representante es que una vez enterada del cartel de Triple A, había prohibido la aparición de Joaquín Roldán como second del Cibernético, dado que Roldán no posee ningún grado que lo acredite como luchador, sin embargo, el programa sigue en pie y nadie ha hecho nada para cambiarlo; asimismo prohibió la lucha callejera por las condiciones del recinto, pero Roldán se mantiene en pie. Es ahí donde el poder de la Comisión de Box y Lucha queda en duda.
Ahora bien, en cuanto al CMLL se puede decir que ha habido una buena intervención por parte de la Comisión, sin embargo esperemos que no se hagan de la vista gorda como la noche en la que Garza perdió la cabellera por faul. Queremos ver una Comisión con actitudes dignas de llevar la “H” de “Honorable”, que se enfrente a los propios promotores cuando las cosas no estén bien hechas, que prohíba subir a los gladiadores que no tienen vigente su licencia en lugar de multarlos y dejarlos subir al ring así. Algunos engordan la alcancía, otros reportan las multas, pero siguen dando pie a que los gladiadores y promotores se mal acostumbren y del mismo modo el público aprenda a que las leyes en la lucha libre son franqueables.
La comisión debe sancionar si un referee interviene en la lucha, debe sancionar si la autoridad en el ring es agredida, pero ¿cuántas veces hemos visto sancionadas estas acciones? Incluso hay veces que el referee interviene en el combate aplicando planchas a los contendientes.
La falta de rigor por parte de la autoridad denigra a la lucha libre y es entonces cuando la gente cree que es más espectáculo que deporte. En la mayoría de los eventos llamados “grandes” es donde figura más la autoridad de la Comisión, pero no sólo en éstos es donde debe hacerse visible, sino en toda función, ya sea con un cartel de puro principiante o de estrellas reconocidas: no debe pesar ningún nombre, ni valer amistad, sino reglas y acuerdos que todo el que trabaja seriamente en la lucha libre decidió aceptar al ingresar a ella. Estimada H. Comisión de Lucha Libre, hagan valer su nombre.

