Por The Wrestler Princess
La expectativa crece para este 13 de junio tanto para la función del CMLL como para Triple A. Con respecto a esto, quiero centrarme hoy en la segunda empresa y su evolución dentro del medio de la lucha libre.
Para muchos, el concepto de Triple A, no resulta tan grato. De momento, yo fui una de las partidarias a decir que Triple A no presentaba lucha libre, claro, después de que comencé a adentrarme más en el medio del pancracio, porque cuando el proyecto inició (en 1993 yo tendría aproximadamente 8 años) verdaderamente me enganché y más por las figuras que estaban en la empresa en ese entonces.
La primer Triplemanía que viví fue la máscara contra cabellera del Perro Aguayo contra Máscara Ano 2000 en la Plaza México, a su vez se jugaban la carrera Konnan y Cien Caras; en ese entonces muchos de los seguidores de Triple A se dieron porque, pese a todo, los carteles eran buenos y las rivalidades cocinadas eran sorprendentes; habían metido en sus filas gran parte del talento del CMLL y aunque se dice que Antonio Peña los “robó”, o se los “llevó” traicionando la confianza del CMLL, su trabajo como promotor era bueno y siempre mantuvo una visión de ganar fama y consolidación como empresa y lo logró. Eso tapó la boca de muchos detractores y el público no se fijo en si era traidor o no, sólo disfrutaba de las figuras que generaba, tales como Rey Misterio Jr.
Tiempo después, cuando las modalidades de combate iban modificándose y facilitaban “el circo” de los gladiadores, la gente y los especialistas en lucha libre comenzaron a quitarle méritos y varios de los fans comenzamos a mirar de nuevo hacia el CMLL.
Hoy por hoy, pese a todo lo que se diga, fuera del “producto” en el ring (como lo llama Checo Cavalera), Triple A se conserva como empresa fuerte dentro del medio, tanto así que muchos gladiadores que se sienten “desperdiciados” en el CMLL han volteado la mira hacia la –marginada, por muchos—Triple A, manejada hoy por Joaquín Roldán.
Los conceptos de Triple A, la mayoría copiados del extranjero, fueron modificados y adaptados a las necesidades de un público que quería ver show y quizá no tanta lucha libre. ¿Por qué no se critica entonces, a WWE? Que también presenta show y la gente que sigue WWE lo sabe y no se queja. Los medios de comunicación en Estados Unidos entienden que es show combinado con lucha libre, porque pese a todo siguen mostrando conocimientos, por llamarle de alguna manera, de lucha libre. En WWE la gente sigue los story line previos al encuentro, de no ser así, tendría poca atracción ver a los gladiadores en el ring, tal es el caso que muchos que fueron a la función de WWE no entendieron ni siquiera los combates semifinales ni estrellas. Es cierto que WWE dejó mucho que desear en su primer presentación (viernes 23 de mayo), pero era necesario tener un previo conocimiento de los gladiadores para entender el punto nodal de los combates. Esa es la estrategia comercial: hacer rivalidades en soap opera (término que en traducción al español quiere decir telenovela o historia de ficción) para que su encuentro en el ring tenga sentido. Misma estrategia está aplicando Triple A desde hace varios años, esa es la razón de ser de las cápsulas insertadas en la transmisión de las funciones televisadas.
Es cierto que su concepto de soap opera ha decaído en algunos aspectos y más que nada son de calidad en la construcción de estas historias tras bambalinas; por ejemplo, las “actuaciones” de los “extras” que aparecen dejan mucho que desear, como por ejemplo en la transmisión en la que Mr. Niebla esposa a Abismo Negro en las regaderas y aparece uno de los de intendencia para hacer su trabajo y lo descubre pidiendo ayuda. Los comentaristas, según esto, no se habían dado cuenta de que había un Abismo Negro impostor. Lo que hace inverosímil la soap opera es que sí había cámaras cuando lo esposaron, pero nadie acudió a rescatarlo hasta que terminó la función.
Pero bueno, en general, el problema de que éstas resulten inverosímiles (no sólo en Triple A) es porque hace falta un entrenamiento del luchador para hablar ante las cámaras, no importando el nivel de éste (sea novato ó estrella); cosa que debería tomar mayor importancia, ya que si se quiere hacer una copia o adaptación, como gusten llamarle, de otras empresas de lucha libre como WWE, es fundamental poner atención a estos aspectos que son los que enriquecen al show.
Ahora bien; hay otro aspecto que como medios de comunicación nos llama la atención: Triple A parece que de pronto exige a los medios de comunicación ciertas cosas, unos las aceptan, otros no (por ello varias revistas especializadas han dejado de cubrir sus funciones); batea a los medios de comunicación pequeños y restringe acreditaciones; es aquí donde quizá debería tomar un poco del ejemplo del CMLL quienes, si no dan acreditaciones a diestra y siniestra, tienen una mejor relación con los medios porque ya entendieron la importancia del vínculo entre ambos, porque finalmente tanto medios como empresas promotoras de lucha libre necesitan la una de la otra.
Dentro de este campo de los medios de comunicación, vale resaltar la aparición de la revista Dos de Tres, misma que es exclusiva de Triple A y a la que muchos le auguran poco tiempo de vida por dicha razón; sin embargo, creo que es un gran paso adelante de la empresa. Hace varios años, IWRG (Internacional Wrestling Revolution Group) hizo un intento similar en la Arena Naucalpan, en la que se entregaba un folleto parecido a los que se entregan en los cines con notas internas exclusivamente, pero fracasó por cuestiones de presupuesto. Triple A no tiene ese problema, sin embargo, si su ideal es que su revista se parezca a la de WWE, falta abundar en contenidos y hacer un seguimiento de las story line y detallar más sobre éstas, claro, sin llegar a un TV Notas, pero sí considerando que por cualquier razón, no todos los seguidores pueden observarlas en televisión.
Así pues, creo que Triple A es un ejemplo en algunos sentidos de lo que es tener una visión completa del negocio, porque no sólo se conformó con transmitir por televisión, sino también incursionó en la explotación de su imagen, vía merchandising, por ejemplo, la venta de estampas coleccionables en álbum, la revista, en las modalidades en el ring y apuesta a revivir personajes que aún pueden dar mucho combate en el ring. Esperemos, pues, que para la Triplemania haya más sorpresas y se conteste a al pregunta que muchos se siguen haciendo: ¿por qué Triple A tiene éxito?
jueves, 5 de junio de 2008
Tope suicida
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Editoriales
