
La columna de The 79 Warrior
Escribo esta vez desde San Salvador, en El Salvador, el país continental más pequeño de América y en dónde la lucha libre también tiene un lugar, aunque en menor medida, en el gusto de los aficionados al deporte.
En estos momentos el país aún se encuentra saboreando el gran triunfo de su selección nacional de futbol que anoche logró una hazaña y anotó tres goles en los últimos 15 minutos para eliminar a Panamá en las eliminatorias rumbo al Mundial de Sudáfrica 2010 con un arbitraje, por cierto, del mexicano Marco Antonio Rodríguez.
Y fue ahí donde pude apreciar el gusto por este deporte y también el uso de sus símbolos. El juego se desarrolló debajo de un gran aguacero y ahí, estoicamente en una de las tribunas detrás de una portería se encontraba un “Huracán Ramírez” enmascarado, aguantando el agua y apoyando lo que por 75 minutos parecía imposible.
En el palco en el que yo me encontraba, la figura de la noche fue un niño que llevaba una máscara de luchador con los colores de la República de El Salvador y con el escudo nacional, elaborada por una de sus familiares, para mostrar el apoyo necesario.
Y más allá de la combinación del futbol y la lucha libre que vemos en mundiales y de la que hablaremos posteriormente, en El Salvador hay más nexos con el deporte de los costalazos, en las próximas semanas se presentará RAW de la WWE y ya pueden verse los parabuses y espectaculares en algunos puntos de San Salvador, principalmente en las zonas de mayor poder adquisitivo.
La lucha libre mexicana trasciende fronteras y se mezcla con otras costumbres y otras culturas. Si algo tan mexicano es tan bueno ¿Por qué no compartirlo?
lunes, 23 de junio de 2008
LA LLAVE 79
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Editoriales
