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miércoles, 28 de mayo de 2008

Wrestling vs. Lucha Libre


Con motivo de la reciente visita de WWE a nuestro país, pudimos una vez más constatar las claras diferencias en la forma de interpretar, lo que en esencia es el mismo deporte espectáculo, de parte de la empresa líder a nivel mundial y sus contrapartes mexicanas.

Con WWE pudimos emocionarnos el pasado fin de semana, con la aparición de todas sus superestrellas, y subrayó esta palabra, por que ellos como ninguna otra empresa en el mundo, saben como crear un personaje y dotarlo de una presencia y carisma singular, esto a través de una maquinaria perfeccionada con los años.

En cambio en México, la cosa es un poco diferente, ya que son contadas las ocasiones en que la pirotecnia hace acto de aparición, las estrellas de acá van encontrando su identidad y moldeando su personaje sobre la marcha, con la máscara como elemento más claro de diferenciación. Esto al mismo tiempo, provoca que la Lucha Libre mantenga su sentido tradicional y cercano con la clase popular del país.

Contar historias ha sido, desde épocas remotas, una de las actividades humanas primordiales, ya que ayudaban al hombre a comprender el mundo y a entenderse a sí mismo: sus miedos, necesidades y preocupaciones. Contar y escuchar historias facilita la vida en un mundo complicado. Ya lo decía Rey Mysterio en una gira promocional por Sudamérica a principios de este año, la lucha libre es una “telenovela para hombres”.
WWE, en el fondo, no hace más que de una manera perfeccionada eso, contar historias que se arreglan ó se complican arriba de un ring.

En efecto, lo que importa a los consumidores no es si uno u otro estilo de Lucha Libre es mejor, más rápida o más espectacular que otra, sino la posibilidad de creer y confiar en ella y, de esta forma, comprarlo porque lo quieren y no porque lo necesiten. Los deseos son irracionales y subjetivos, mientras que las necesidades son prácticas y objetivas. Independientemente del producto que una empresa ofrezca, su éxito dependerá de su habilidad para satisfacer los deseos de su público consumidor y no de sus auténticas necesidades.

Lo anterior está muy lejos de aplicarse en México, cuando la WWE dispone de todo un staff creativo para diseñar sus historias y su producto, acá esas decisiones pasan por un promotor, la prensa, los aficionados ó por los mismos luchadores, que de una manera “orgánica” van alimentando sus rivalidades y contando una historia (en tres caídas y sin límite de tiempo) cada fin de semana, aunque lamentablemente con poca originalidad y mucho menos, continuidad.

Así pues, ante la inminente entrada de WWE al mercado mexicano, no queda otra opción para las empresas mexicanas, que analizar todas las caracteristicas de su producto, que sí bien es de buena manufactura arriba del ring, adolece de calidad en muchos otros aspectos vinculados al marketing y a la atención a su consumidor.

Con este editorial inauguro una práctica semanal, que espero sea de su agrado, y que mientras tanto, se estrenará sin un nombre definido.

Sergio Melo Hernández, mejor conocido entre sus amigos como Checo Cavalera, es Publirrelacionista y ha colaborado desde hace más de 5 años, en los planes de Publicidad y Relaciones Públicas de diversas empresas rankeadas en la lista de la Revista Fortune 500.